dejar de comer para beber alcohol

Dentro de los trastornos de la conducta alimentaria se pueden identificar varias patologías que cursan con sintomatología diversa. A continuación nos vamos a centrar en la drunkorexia, una forma de adicción al alcohol que provoca que el sujeto cese en el consumo de alimentos para priorizar la ingesta de bebidas espirituosas.

Antes que nada, es preciso destacar que el consumo de alcohol no está en ningún caso recomendado. Se trata de una droga que, aunque está socialmente aceptada, es capaz de generar tolerancia y adicción. Al mismo tiempo, incide de forma negativa en el organismo.

¿Qué es la drunkorexia?

La drunkorexia es una patología que combina el alcoholismo y la anorexia. De este modo, las personas que sufren la enfermedad cesan de forma drástica el consumo de alimentos para centrarse en la ingesta continuada de alcohol. Así pretenden compensar las calorías derivadas de las bebidas y evitar el incremento de la masa grasa.

Este problema afecta, sobre todo, a las generaciones más jóvenes, que están influidas por los medios de comunicación y por los estándares de belleza actuales. A esto hay que sumarle que cada vez más los adolescentes se inician en el consumo de alcohol temprano, lo cual demostró ser peligroso para la salud.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Behavioural brain research, la ingesta de alcohol y de drogas durante las etapas de desarrollo condiciona el funcionamiento cerebral durante el resto de la vida. Esto supone un factor limitante a la hora de realizar determinadas actividades en la edad adulta.

A esto hay que sumarle el problema de la anorexia, que cursa con un aporte inadecuado y escaso de nutrientes. Cabe destacar que determinados déficits de vitaminas, como el de la D, incrementan la incidencia de enfermedades complejas a medio plazo.

Así lo afirma la literatura científica más reciente, en la que se establecen asociaciones entre patologías de carácter inflamatorio e ingestas escasas de nutrientes esenciales. A tal punto llega este vínculo, que trastornos leves y respiratorios, como la sinusitis, empeoran en parte cuando la vitamina no está en su rango adecuado.

En este trastorno hay una tendencia a dejar la comida para tomar el alcohol.

Para saber más: Trastornos alimentarios en niños con autismo

Síntomas de la drunkorexia

La drunkorexia es una patología que presenta varios síntomas. En primer lugar, se observa una disminución dramática del consumo de alimentos, así como ciertas conductas de aislamiento. El rechazo a determinados grupos de productos, como los dulces o las grasas, puede ser un indicador de que existe un trastorno de la conducta alimentaria.

Al mismo tiempo, se puede observar una ingesta excesiva de bebidas alcohólicas, tanto en compañía como en solitario. El consumo habitual de esta clase de tóxicos puede ser señal de que algo anómalo está sucediendo, por lo que se deben encender las alertas.

También es característico en los adolescentes con drunkorexia que, antes de salir por la noche con sus amigos, eviten cenar. Esto se puede entender como una conducta compensatoria hacia la ingesta calórica posterior procedente de las bebidas alcohólicas. Además, dicha actitud es en especial peligrosa, ya que los alimentos en el estómago son capaces de amortiguar el efecto negativo del alcohol sobre este órgano.

Tratamiento de la drunkorexia

Como cualquier trastorno de la conducta alimentaria, la drunkorexia necesita un abordaje multidisciplinar. Será necesaria la presencia de un psicólogo, un psiquiatra y un nutricionista.

En muchas ocasiones, incluso es necesaria la farmacología para evitar las crisis y reducir los efectos secundarios que pueden derivar en conductas peligrosas. El síndrome de abstinencia puede ser otro factor que es necesario tener en cuenta a la hora de pautar un abordaje.

Al mismo tiempo, es preciso realizar una educación nutricional para derribar mitos relacionados con la ingesta de alimentos y con el balance calórico. Es necesario enseñar a comer de manera adecuada, satisfaciendo las necesidades del organismo para evitar problemas en las reacciones fisiológicas y en el desarrollo.

De todos modos, el tratamiento de esta enfermedad no es un proceso fácil. Además, puede dilatarse en el tiempo. Lo ideal es comenzar con el especialista durante las fases iniciales de la misma, por lo que la detección temprana es esencial. Así se reduce el riesgo de que queden secuelas de por vida que condicionen los hábitos del sujeto.

Drunkorexia en adolescentes en un boliche.
Las salidas nocturnas de los jóvenes son una de las situaciones que se asocian a la reducción de la alimentación para luego consumir más alcohol.

Una mezcla de patologías

Cada vez se tipifican más tipos de trastornos de la conducta alimentaria distintos, siendo problemas peligrosos para la salud. La drunkorexia es peligrosa, ya que reúne dos patologías con mal pronóstico: la anorexia y el alcoholismo.

La influencia de los medios de comunicación es un factor de riesgo indiscutible para el desarrollo de la enfermedad, por lo que una adecuada educación reducirá la incidencia de la misma. No obstante, en cuanto se detecten los primeros síntomas, es preciso acudir a un especialista para poner en marcha el tratamiento, de lo contrario será cada vez más complicado encontrarle una solución.

 

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