La dermatitis seborreica en el lactante

La dermatitis seborreica en el lactante también se llama costra láctea. En general, los padres primerizos se preocupan al observar zonas de piel enrojecidas y escamas en el cuero cabelludo de su recién nacido.

No suele ser algo para alarmarse, pero ¿qué es lo que se debe hacer y qué no? A continuación hablaremos al respecto.

¿Cómo se manifiesta la dermatitis seborreica en el lactante?

Puede presentarse en áreas reducidas, formando racimos pegados entre sí, o cubrir todo el cuero cabelludo. Las áreas afectadas pueden presentar algunos de los siguientes signos:

  • Escamas gruesas o costras que se forman sobre el cuero cabelludo, pero también en orejas, pestañas, cejas, nariz, ingle, cuello o axilas como localizaciones infrecuentes.
  • Áreas de piel grasas o aceitosas, a menudo cubiertas de escamas.
  • Escamas blancas o amarillentas y pegajosas que se mantienen adheridas sobre la piel.

En aquellos lactantes con piel sensible, piel seca o eczema, la dermatitis seborreica puede provocar agrietamiento y picazón de la piel, con la consiguiente secreción de un liquido translucido. Esta costra láctea tiene un aspecto diferente en cada lactante.

En pocas ocasiones los lactantes con dermatitis seborreica presentan un leve enrojecimiento en la piel que puede o no causarle picor. Algunos también presentan pérdida de cabello, que vuelve a crecer cuando el cuadro desaparece.

¿A qué se deben estas costras?

Se desconocen con certeza las causas de esta dermatitis seborreica en el lactante. Se cree que podría estar ocasionada por un exceso en la producción de sebo por parte de las glándulas sebáceas de la piel, que podrían estar estimuladas por los cambios hormonales que sufre la madre durante el embarazo.

Otra teoría sugiere la existencia de un hongo, llamado Malassezia, que tiene la capacidad de crecer junto con las bacterias en el sebo de la piel. Este podría ser otro causante de esta patología.

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Pronóstico de la dermatitis seborreica en el lactante

La dermatitis seborreica en el lactante no es una infección, no contagia y no suele ser grave. Tampoco es una alergia ocasionada por contacto con algo o por mala higiene. Suele iniciarse en las primeras semanas de vida y desaparece de forma lenta en un lapso de semanas o meses, sin dejar marca o cicatriz.

Después de este período, puede reaparecer de manera súbita más tarde pero, si se siguen las indicaciones mencionadas a continuación, es posible mantener el cuadro bajo control.

Se debe realizar un diagnóstico diferencial correcto para descartar patologías con cuadros clínicos similares, tales como las siguientes:

  • Psoriasis.
  • Dermatitis por hongos.
  • Dermatitis atópica.
  • Algunas inmunodeficiencias primarias.
  • La histiocitosis de células de Langerhans.
Peinando cabeza de una niña con costra láctea

¿Cuándo es necesaria la atención médica?

En general, es fácil identificar la dermatitis seborreica con tan solo observarla. De todos modos, conviene consultar al pediatra en los siguientes casos:

  • La primera vez que se va a realizar tratamiento para una dermatitis.
  • Si provoca demasiada picazón o caída del cabello.
  • Si se localiza en zonas del cuerpo donde no existe cabello.
  • Cuando el cuadro empeora o se extiende por más zonas del cuerpo.
  • En el caso de que sea un paciente con el sistema inmune alterado el que desarrolle este cuadro.
  • Si se evidencia infección, hay supuración y la zona se ve dura, caliente o roja.
  • Cuando, además de tener seborrea, al lactante le cueste aumentar de peso.

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El tratamiento a llevar a cabo

La mayoría de los casos no requieren tratamiento, pero a menudo interesa desprender las escamas del cuero cabelludo y eliminarlas. En esos casos se deben seguir los siguientes pasos:

  • Enjuagar con frecuencia el cabello con un champú suave de bebe; es decir, con pH ácido, hipoalergénico y sin fragancias. No utilizar aquellos que son medicados y más fuertes, considerados antiseborreicos, porque pueden ser irritantes.
  • Masajear de forma suave con un algodón el cuero cabelludo utilizando aceite de almendras o vaselina; evitar utilizar aceite de oliva. Esto suele ser beneficioso ya que ablanda las escamas y permite que se desprendan del cuero cabelludo. Después hay que enjuagar bien porque, si queda aceite, podría estimular la formación de costras.
  • Utilizar ropa 100 % de algodón lavada con jabón de barra blanco.
  • En los casos más inflamatorios, persistentes o extensos, es necesario acudir al médico. Este indicará utilizar champú o lociones específicos durante unos días para ayudar en el tratamiento de la sequedad de la piel y la formación de escamas. Las formas más fuertes de estas formulaciones necesitan receta médica.

La dermatitis seborreica en el lactante no debe preocupar

La dermatitis seborreica en el lactante es una manifestación habitual. Es autorresolutiva, aunque se suele recurrir a su tratamiento por cuestiones estéticas.

Antes de aplicar cualquier tipo de producto y de manera especial si se extiende a otras zonas o muestra signos de infección, debemos asegurarnos de consultar a nuestro pediatra.

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